La piel del rostro está permanentemente expuesta a las inclemencias del tiempo, el sol, el frío, la contaminación, etc. Si, además se trata de una piel sensible, se irrita con más facilidad ya que es muy reactiva ante estímulos externos. Es importante saber que la sensibilidad puede presentarse en cualquier tipo de piel: grasa, seca o mixta y también puede manifestarse desde la infancia o a una edad madura.

La piel sensible es fina, delicada, de apariencia frágil. No retiene el agua por lo que tiende a deshidratarse. A menudo presenta rojeces debido a roturas de pequeños capilares y es propensa a los eczemas y manchas.

¿Por qué ocurre?

El estrés, los cambios hormonales, una rutina inadecuada para el cuidado de la piel, el envejecimiento,… Estas son las principales causas de la sensibilización de la piel. Estas situaciones externas provocan que, internamente, disminuya el tránsito de agua entre las células de la epidermis. Esto produce deshidratación y la piel pierde resistencia a los agentes agresivos externos, volviéndose cada vez más sensible.

En cuanto a las rojeces o la descamación que presentan las pieles secas y sensibles, esto ocurre debido a la pérdida de lípidos y otras sustancias como la urea, que forman parte de la barrera natural. Es resultado es la pérdida de humedad, hipersensibilización de la piel y tendencia a irritarse con mucha facilidad.

Cómo cuidar la piel sensible

Hay quien dice que “somos lo que comemos”. Efectivamente, la dieta alimenticia es básica para el correcto funcionamiento de nuestro organismo; también para lucir una piel sana y bien protegida. Una dieta rica en antioxidantes, pescado azul y aceites vegetales naturales puede ayudar a restablecer la salud en nuestra piel. Además, beber mucha agua a diario.

Otra práctica que deberíamos introducir en nuestra vida diaria a modo de rutina imprescindible, es la protección solar durante todo el año. Las radiaciones solares son uno de los grandes enemigos de la piel.

La actividad física también ayuda y no sólo a mantenerse en forma. Practicar deporte activa la producción de endorfinas y esto mejora nuestro estado de ánimo, rebajando el estrés.

En cuanto a cosmética, los tratamientos ideales para piel sensible deben calmar, mimar, proteger y salvaguardar la piel. Un producto que cumple con creces todos estos requisitos es el Cuidado Hidratante Antioxidante 24H - Piel Sensible de Skin Method. El método hidratante y antioxidante calma rápidamente y disminuye los síntomas de reactividad de la piel, al tiempo que la protege y le proporciona un aspecto más luminoso.

Cuando se cuida un cutis sensible con el método hidratante y antioxidante de Skin Method, se restaura el nivel de hidratación cutánea, se mejoran sus defensas, y, con ello, fortalece su resistencia a las agresiones externas y se reducen los síntomas de reactividad de la piel una protección de la piel no sólo inmediata, sino también de cara al futuro. Las pieles sensibles también pueden presumir de un aspecto luminoso, suave y sano.

¿Qué otros elementos propones para cuidar la piel sensible?

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